Mostrando entradas con la etiqueta Javier de Torre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Javier de Torre. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de diciembre de 2013

On air: Los puentes de Cánovas

Dos puentes fueron noticia la semana pasada. Uno, el de La Pepa porque sigue acumulando retrasos. El otro, el de Carranza, por su tardía reparación. En ambos, la gestión que se hizo desde los dirigentes del Partido Popular no fue todo lo eficaz que debiera.

Aunque será la semana que viene cuando los más privilegiados disfrutemos de una de esas concatenaciones de días festivos a la que llaman puentes y que el Gobierno de Mariano Rajoy pretende eliminar, el Partido Popular ha anticipado sus problemas con los puentes una semana. 
La ministra Pastor vino a visitarnos para reiterar el compromiso del Gobierno por la Plataforma Logística, nuevo juguete de infografías y maquetas del teofilismo. Como dice aquel, mucho rollo pero poca manteca al bollo. El compromiso no pasa de las palabras a los billetes y mientras Cádiz se cae de las infraestructuras portuarias europeas preferentes. 
En su visita a Pastor la engancharon con una pregunta sobre el segundo puente, ese que se acabaría si no hacía viento a finales de este año. Pero viendo el estado de las obras pareciera que hemos tenido un año lleno de huracanes. Es evidente que no cumplirá su palabra pero esta vez, el Partido Popular de Cádiz no ha puesto el grito en el cielo ni ha comenzado campañas de recogida de firmas pagadas con nuestros impuestos. Ahora agacha la testuz y culpa a Dragados y hasta a Zapatero, en un nuevo ridículo del Gobernador Civil de Cádiz. 
Aunque puestos a hablar de Javi Torre, peor ha sido su gestión del cierre del carril reversible. Diez días ha tardado en reabrirlo. Las sospechas de que utiliza las retenciones de tráfico en los accesos a Cádiz para enfrentar a conductores y trabajadores de Navantia se extienden, más aún cuando en las aglomeraciones diarias no se observa ni un solo agente de tráfico. Al principio los conductores miraban a Navantia, cuando se supera la semana empiezan a mirar a la calle Barcelona. Curiosamente, el carril abrió pocas horas después de que el Comité de Empresa diera pábulo a esos rumores. Y es que la relación del PP gaditano con los trabajadores de Navantia va del mal en peor. Ni una voz discordante que recuerde lo obvio: que el sector naval es uno de los pocos motores industriales de nuestra Bahía. Ni una crítica a Gas Natural por sus palabras sobre nuestros astilleros. Si la situación les delata, más aún cuando se les compara con sus compañeros gallegos, ahora mismo manifestándose en Madrid por Navantia. En Cádiz, mientras, se cita a trabajadores a declarar en el Juzgado. Diferentes grados de compromiso con el empleo naval de su zona. 
El Partido Popular de Cádiz ha demostrado que no es un puente hacia el progreso de nuestra Bahía sino que, en todo caso, es una vía muerta a través de la que transitan tranquilos sus mandamases madrileños. Puestos a escoger entre los ciudadanos y los ministros, el PP se ha colocado en aquel lado del puente, lejos de Cádiz.

jueves, 2 de mayo de 2013

On air: El Gobernador Civil de Cádiz

El chiste de Mel publicado en Diario de Cádiz el martes y tomado de su blog:
http://elchistedemel.blogspot.com.es/
Varias semanas el cuerpo me ha pedido dedicarle mi columna semanal a la incompetencia del Subdelegado del Gobierno en Cádiz. Desde que le birlaron los kilos de droga hasta que actúa en las manifestaciones de Navantia como un auténtico pirómano, asfixiando el tráfico de la Bahía para que los ciudadanos se revuelvan contra las trabajadores. Esta semana ha vuelto a actuar, esta vez contra la APDH-A y no he podido seguir evitando el tema. El ejemplo de burócrata que está donde está por su sectarismo y no por su capacidad.


El Partido Popular tolera muy mal las protestas en la calle. Lo llevan en su ADN. Debe ser porque su padre fundador pronunció aquella famosa frase de “La calle es mía”. Fraga se servía para imponer su ordeno y mando en la vía pública de la denostada figura del Gobernador Civil. De aquella vieja estirpe de los Gobernadores Civiles, con fidelidad inquebrantable al régimen, proceden estos Subdelegados del Gobierno de ahora cuyo único mérito conocido es, precisamente ese, la adhesión permanente al poder.
Miren si no el ejemplo del actual Subdelegado del Gobierno en Cádiz, Javier de Torre, ascendido desde su cargo de Inspector de Trabajo. Ese ascenso no se debe a lo bien que ha funcionado la inspección de trabajo en una provincia que se caracteriza, precisamente por los fraudes laborales, la economía sumergida y los abusos a los trabajadores.
De Torre es un caso paradigmático del principio de Peter, en la jerarquía del poder ha ascendido hasta su nivel máximo de incompetencia. Por eso, cuando le birlaron ante sus narices 400 kilos de droga en el depósito cuya custodia le correspondía como responsable último ni se le pasó por la cabeza dimitir. Eso habría supuesto dejar de aparecer en las fotos de los periódicos. Todo lo contrario, dio carnaza a la opinión pública con pistas falsas, ideas peregrinas y un convencimiento de localizar a los responsables que, con el paso de los meses se transforma en ridículo. Mientras, esa droga sigue en la calle segando la vida de nuestros jóvenes.
Como decía, su interpretación del uso del espacio público merece capítulo aparte. Ha convertido el trámite de la comunicación previa en un sistema de control del ejercicio del derecho constitucional de manifestación. Le constan, al menos, dos sentencias del TSJA considerando que incumplió la ley al imponer límites a manifestaciones que, curiosamente, se dirigían contra instituciones del Partido Popular.
En su última acción de relevancia han vuelto a mostrarse sus vicios: recortar derechos y defender al Partido Popular. En efecto, ha abierto un procedimiento sancionador a Pro Derechos Humanos por una concentración pacífica y sin ningún tipo de incidentes ante la sede del Partido Popular.
Supongo que pedir la dimisión de un tipo así es un esfuerzo baldío. Como pedir su destitución. Él defiende los intereses de la mano que le mantiene en el cargo. Sirvan al menos estas líneas para expresar que mientras que el poder lo ejerzan personajes así, serviles, ignorantes, ineficaces, más pendientes del titular que del objetivo e incapaces de asumir responsabilidades, jamás remontaremos el vuelo.