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jueves, 7 de febrero de 2013

On air: El mal llamado Caso Bárcenas


Lo siento pero no me sale escribir del veredicto del Jurado del COAC. Supongo que para emitir una columna en un día como este en Cádiz sería lo más solicitado pero como a mi me dejan hablar de lo que quiera (se llama libertad de expresión, señores de Onda Cádiz) pues he vuelto al asunto de los sobres y la financiación irregular en el Partido Popular que ha llegado hasta las puertas de San Juan de Dios para salpicar a Teófila Martínez.

No me gusta llamar al Caso Bárcenas, Caso Bárcenas. Es la táctica de centralizar la cuestión en un solo individuo dentro del entramado del Partido Popular. Lo ha hecho esta mañana Carlos Floriano en la Cadena SER y desde mi punto de vista es una trampa para escabullir la responsabilidad. El tinglado destapado a medias entre el periódico El Mundo y El País es el escándalo de corrupción más grande que ha salpicado del Partido Popular y, probablemente, a la democracia española.

Tan grande es el escándalo que sus derivadas han llegado hasta nuestra pequeña Cádiz. Teófila Martínez aparece en la contabilidad B del Partido Popular que publican los medios de comunicación. Es curioso que hasta sus rivales políticos hayan descartado que lo de Teófila sea una cuestión de enriquecimiento personal. No seré yo el que ponga en duda la honorabilidad de la señora Martínez. Tampoco parece Rajoy un personaje preocupado en su situación económica y cobra una indemnización por vivir en Madrid a pesar de que entre todos le pagamos La Moncloa. De todas formas, si ella no recogió el sobre y lo hizo alguno de sus secuaces, desaparece la convicción de que no ha habido enriquecimiento personal.

En todo caso, la cuestión no radica en el empleo de ese dinero que se repartía en sobres. Lo verdaderamente importante es el origen de ese dinero. Dicho de otro modo, quién pagaba las comisiones y para qué las pagaba. El elenco de nombres aparecidos hasta ahora remite a personajes con intereses en contrataciones públicas. Si un empresario paga una comisión de 600.000 euros, imaginamos que lo hace, según criterios empresariales, para obtener posteriormente un beneficio mayor. Pero lo peor es que ese beneficio mayor sale de que se empleen peores materiales en la construcción, de que se cobre más a los usuarios de los transportes, de que se dé peor servicio a los enfermos en los hospitales concertados,…

Volviendo a Floriano y sus declaraciones de esta mañana, creo que desviar el tiro no conduce a nada bueno. Resulta poco creíble que Bárcenas amasara una fortuna de 21 millones de euros desviándola de los fondos legales del Partido Popular y nadie se diera cuenta. O tuvieron connivencia con él o son tontos y en el Partido Popular hay pocos tontos.

El PP se encuentra ante la tesitura de ocultar debajo de la alfombra este escándalo o someterse a una auténtica catarsis que implique al otro gran partido. Si hace lo primero resistirá a corto plazo pero su credibilidad a medio y largo plazo estará tocada para siempre. Si opta por los tan cristianos, reconocimiento de culpa, dolor de los pecados y propósito de enmienda, es posible que el sistema de partidos tal y como lo conocemos actualmente entre en una dura crisis pero es la única forma de que la democracia española salga reforzada de este grave trance.

jueves, 24 de enero de 2013

On air: Sobre sobres

Estos últimos siete días, los grandes protagonistas han sido los sobres. En este caso no son sobres con papeletas de voto para las urnas, sino sobres con dinero que circulaban por Génova, 13, sede del Partido Popular. Descubierto el escándalo parece que Bárcenas estaba allí por designación divina y que no se relacionaba con nadie, que nadie en el PP cobraba ese dinero. Si se confirma, es el escándalo más grave de la historia democrática española, pero, como siempre, no se asumen responsabilidades sino que se desvían.


A estas alturas de vida política pasiva, mi capacidad de sorprenderme es muy limitada. He visto a los políticos y a los cargos públicos hacer tantas barbaridades que me puedo esperar casi cualquier cosa. Les puedo contar, por ejemplo, que un Ayuntamiento como el de El Puerto de Santa María, recibe dinero con cargo a fondos de integración de inmigrantes, y después se los gasta en otra cosa sin ruborizarse lo más mínimo y debiendo esas subvenciones a las entidades que prestaron el servicio. Que la Junta asfixia a las escuelas de educación infantil de tal forma que lo que debería ser un servicio con valor añadido se convierte en un negocio ruinoso. Podemos seguir. Políticos con tres, cuatro y hasta diez sueldos. Alcaldes y alcaldesas que nunca están en su ciudad. Consejeros o ministros que saltan a las empresas privadas a las que favorecieron durante su gestión. 
Son las cosas de nuestro día a día. Después están los grandes escándalos. Como que el dinero de los parados catalanes sirviera para financiar a Unió Democrática de Catalunya y el de los EREs andaluces para fiestas y cocaína. O el caso Urdangarín que, cada vez más parece el caso Infanta Cristina. 
Pese a todo, siempre hay una vuelta de tuerca más, un nuevo caso que asombra por su magnitud y su alcance. Esa fue la sensación que tuve cuando me desayuné con la noticia de El Mundo sobre el caso de los sobres en el Partido Popular. Cuando creía que lo había visto todo, un nuevo escándalo sacude los cimientos del sistema de partidos. Si se confirman los datos expuestos por El Mundo, durante veinte años en el Partido Popular han estado pagando a los altos cargos con sobre sueldos en negro. Con negros sobres con sueldo. 
Los analistas se empeñan en discernir las claves comenzando por el origen de la filtración. Si proviene de Bárcenas que se siente abandonado por el PP esto sería sólo la punta del iceberg. Sin embargo, al ser primicia de El Mundo, hay quien mira al propio interior del PP y a la Secretaria General que hubiera utilizado esos hechos para inhabilitar políticamente a sus rivales dentro de Génova, aunque, en estos casos, lanzada la piedra la bola de nieve podría alcanzar proporciones no previstas. 
Los ciudadanos, sin embargo, no se detienen en esas disquisiciones sino que escupen sobre la partitocracia que nos asfixia. Comisiones, sobres, pagos en negro. Como en Italia con la mafia. Aquí tenemos también la mafia y estaba dentro del PP. Sin saber el listado completo de los receptores de sobres, la importancia de lo denunciado, la duración en el tiempo y el nivel de responsabilidad de los implicados debería ocasionar más reacciones que la de desviar la atención con una auditoría externa, como si las comisiones y los pagos en negro dejaran recibo.